miércoles, 9 de abril de 2014

MASAJE Y LIBERACIÓN EMOCIONAL


Cuando recibimos un masaje, los músculos y los tejidos liberan emociones de la misma forma en que liberan la tensión física. Esta liberación se puede manifestar de  muchas formas: suspiros, risas, espasmos musculares o incluso lágrimas.

Aunque no siempre la manifestación es externa y visible, en muchos casos es una sensación de alegría y la impresión de haberse quitado un gran peso de encima. En el espacio seguro y neutro de una sala de masajes, y cuando se instaura una relación de confianza con el terapeuta, las personas tienden a bajar sus defensas, lo que hace este tipo de liberaciones emocionales una ocurrencia relativamente común. 



Nuestro primer contacto con el mundo exterior cuando nacemos es a través del tacto y en muchas de las experiencias que tenemos a lo largo de nuestra vida este sentido está a menudo involucrado de una u otra forma
Cada vez que establecemos contacto físico, las emociones relacionadas con ese contacto se almacenan en nuestra mente y en los tejidos de nuestro cuerpo. Almacenamos emociones de diferente tipo: placer, felicidad, estrés, miedo. Con el paso del tiempo estas emociones almacenadas reaparecen bajo forma de malas posturas, dolores o molestias, aunque también podemos tener la suerte que se manifiesten bajo forma de articulaciones y músculos saludables.


Según Art Riggs:  “Los masajes disipan la tensión emocional y, en el caso de algunas personas, permiten el contacto con las emociones reprimidas. No es infrecuente que los clientes sean remitidos a masoterapeutas por sus psicoterapeutas por pensar que ciertas restricciones somáticas dificultan el proceso de curación.”

Un terapeuta experto está acostumbrado a estas expresiones emocionales en sus clientes y si esto le sucede a usted durante una sesión de masaje, y se siente demasiado incómodo para continuar, simplemente hay que informar al  terapeuta y de común acuerdo se decidirá como proceder a continuación, bien sea tomando un pequeño descanso y luego continuando con el masaje, o pidiéndole que trabaje más lentamente o sólo en ciertas áreas. Pero si usted decide no seguir adelante, también es una opción perfectamente válida.

Una vez mas Riggs nos dice: “Sin embargo, mi experiencia ha sido que muchas más personas experimentan una liberación emocional sutil y no catártica varios días después de una sesión de masaje profundo que durante la sesión.”


Es necesario recalcar que este tipo de liberación emocional durante el trabajo corporal no es inusual y es en realidad una parte natural y beneficiosa del proceso.

El masaje es un tacto curativo que relaja y libera. Bienvenida sea  esa liberación, y hay que aceptarla como una de las maneras que tiene su cuerpo de encontrar el equilibrio y conducirle a usted a un estado superior de salud, tanto emocional como física.

Fuentes:
Riggs, Art: “Masaje de los tejidos profundos”. Ed. Paidotribo